viernes, 15 de mayo de 2009

EL SIGNO…EL ANTES Y DESPUÉS DE UNA MÁSCARA





Honor a quien honor merece y, sin duda, uno de los luchadores de mayor tradición en nuestro país, es el Signo, integrante de la temida tercia de los Misioneros de la Muerte
Antonio Sánchez Rendón, el signo, compartió con nosotros algunas de sus memorias en este deporte.

“Yo no tengo familiares en la lucha libre. Mi interés por este deporte se inició cuando asistí a la Arena Pista Revolución (que ya no existe) en esa ocasión luchó Aníbal contra René Guajardo y me gustó mucho lo que vi; recuerdo que también lucharon los Villanos I y II. Comencé a entrenar en los Baños Lupita, y mi primer maestro fue un luchador llamado “Chamaco Azteca”, después el Villano I, Villano II, Ray Mendoza, Felipe Ham Lee.

Mi debut fue el 16 de septiembre de 1971 en la calle, en la colonia América por Tacubaya y, mi pago fue una torta y un refresco. Más tarde comencé a luchar ya en forma en la Arena López Mateos y en otras arenitas. Después mi profesor Ray Mendoza me recomendó con el señor Francisco Flores y fue así como entré al Toreo de Cuatro Caminos”.


Háblenos de su etapa como enmascarado.

“Bueno, yo duré cuatro años como enmascarado, y la perdí con el Gatum en la Arena Azteca. Siempre he luchado como el Signo, entonces mi máscara era muy parecida a la que ahora usa mi hijo. Antes de que perdiera la máscara, yo desenmascaré a la Gacela, ahora conocido como Black Terry, esto fue en la Arena Monumental de Monterrey como en 1974, con un lleno impresionante. Cuando a mi me tocó perder la máscara, nunca me imaginé que me iría mejor sin máscara. La gente me aceptó y yo acepté que no era para mí taparme la cara. Entonces, fue algo curioso, pero hay luchadores que nos hacemos más famosos al perder la máscara”.

¿Cómo es que nació el trío de los Misioneros de la Muerte y, por qué razón los demás tríos les temían?

“Bueno, es una historia interesante. Cuando nos juntaron como los Misioneros de la Muerte, no estaba el Negro Navarro; éramos el Texano, el Lobo Rubio y yo. Yo luchaba mucho de pareja con el Lobo Rubio pero, al Lobo lo mandaron a Villahermosa, Tabasco, y subieron al Negro Navarro en su lugar.

Nos enfrentaron a Blue Demon, Santo y Black Shadow y, esa noche no nos medimos y les dimos con todo. El trío surgió de improvisto y, como a la gente le gustó la lucha que dimos, nos pedían como trío. Héctor Valero fue quien nos bautizó como Los Misioneros de la Muerte. Nosotros supimos aprovechar la oportunidad que nos dieron”.

¿Pero por qué tan rudos? Varios luchadores de la época, me han confesado que a ustedes les tenían miedo.

“Pues nosotros éramos rudos y, como tales teníamos que actuar. No éramos sádicos, porque no somos malas personas. Créeme, a mí no me da orgullo decir que nosotros retiramos al Santo, ni creo que el Negro Navarro se sienta orgulloso de eso, porque la gente sí nos ha dicho que nos pasamos de la raya con él, pero así es la lucha libre, donde tienes que dar lo mejor de ti para poder destacar. Después de eso si me sentía mal pero, esto fue dentro de un ring, no fue en el vestidor”.

LA LEYENDA CONTINÚA

“Llevo 37 años de luchador profesional, aunque como ustedes saben, ya no estoy luchando como antes; de hecho mi familia ya no quiere que luche, y bueno, aunque oficialmente no estoy retirado, sí ya he pensado en hacerlo

Mi hijo ahora sigue mis pasos y él está aprendiendo rápido este oficio; me han llegado buenos comentarios sobre su trabajo. Así que por fortuna, aunque yo me retire, habrá un Signo en las arenas del país, y lo más importante, que él si es mi hijo; no es algún muchacho que me haya comprado el nombre. Por eso me ven tanto en las arenas cuando él lucha, porque me gusta verlo luchar y decirle en dónde tiene sus fallas”.

Curiosamente de los Misioneros de la Muerte, tanto el Negro Navarro, el Texano (q.e.p.d) y usted, tienen a sus hijos luchando. ¿Le gustaría ver a una nueva versión de los Misioneros de la muerte con sus vástagos?

“A mí sí me gustaría. El que tiene más lona recorrida es el hijo del Texano; los Traumas, que son hijos del Nergo Navarro, tienen poco en los encordados y sé que les está yendo bien. Mi hijo tiene poco que debutó pero, se está fogueando con lo mejor. Así que, a mí sí me gustaría que nuestros hijos –porque repito, efectivamente son nuestros hijos de sangre- formaran una tercia como Los Misioneros de la Muerte nueva generación”.