viernes, 27 de marzo de 2009

DE PUÑO Y LETRA: LIZMARK

LOS MAESTROS DE LA LUCHA LIBRE

El requisito que debe tener un buen maestro de lucha libre, es tener un poco de paciencia con sus alumnos; porque si les empiezas a gritar, regañar, se ponen nerviosos y no aprenderán nada. Un buen maestro ve las cualidades que tiene el alumno y las explota; eso me enseñaron mis maestros Abundio Rabilla y Braulio Mendoza.

Tengo el camino andado en esto, mucha experiencia en los cuadriláteros, y es eso lo que se requiere para poder enseñar lucha libre. Podrás tener mucha teoría, saber cómo se hacen las llaves pero, si no tienes experiencia en el cuadrilátero, no te servirá de mucho. El luchador se hace en el gimnasio, pero hay muchos luchadores que eran muy buenos en los entrenamientos pero ya en una lucha normal, con público, se achicaban y no lograban destacar.

Todo esto lo va viendo un profesor de lucha y a mis alumnos les enseño el camino porque ya lo tengo andado. Son los jóvenes los que más ganas tienen de entrenar este deporte, y me da mucho gusto porque serán las nuevas generaciones las que mantendrán la lucha libre tradicional. Además de que se alejan de los vicios, de las drogas, la mentalidad de un luchador va más allá a la de cualquiera porque, ser luchador profesional no es fácil, no es algo que hagas en unos meses de entrenamiento como pasa en otras disciplinas como el futbol, que en unos meses ya pueden jugar en una cancha.

En la lucha libre mínimo se requiere de dos años, -uno y medio quizá- pero entrenando toda la semana, sólo descansando el domingo. Entre más joven empieces a practicar lucha libre será mejor porque, un joven tiene más resistencia, agilidad, y un adulto ya tiene lesiones, achaques en el cuerpo; no estoy diciendo que haya una edad para entrenar, simplemente que es mejor empezar desde temprana edad.

Aunque hay alumnos –y lo digo con toda franqueza- que cuando llegan conmigo, a los pocos entrenamientos me doy cuenta que tienen muchas aptitudes para convertirse en buenos luchadores y, otros que llevan tiempo entrenando, con la pena les digo que mejor se dediquen a otra cosa, porque no nacieron para esto. El luchador debe ser arrojado, impulsivo, tener el deseo de superarse siempre, agilidad, visión de la lucha, y sobre todo buen físico, que se meta al gimnasio; el que no tenga nada de eso, mejor que se dedique a otra cosa. A los alumnos que veo con gran potencial, les dedicó más atención, tiempo, porque ellos hacen un esfuerzo extra por convertirse en luchadores.

Todo maestro de lucha libre debe enseñar lucha olímpica, grecorromana, intercolegial. Es donde el alumno puede descubrir si el que se hace llamar maestro es en verdad uno, o un farsante. A todos mis amigos que quieran convertirse en luchadores profesionales, les recomiendo que se acerquen a escuelas que tengan un prestigio o historia. Hay pocas en realidad, y si gustan, yo los espero en el Nuevo Jordán, (Luis Moya, col. Centro) para que aprendan conmigo los secretos de la lucha libre.