sábado, 21 de febrero de 2009

DE PUÑO Y LERTA: EL HIJO DE CIEN CARAS

LOS JUNIORS DE LA LUCHA LIBRE

Dentro de la lucha libre habemos muchos juniors. Yo creo que los que no han destacado, es porque no les han dado una buena oportunidad de desenvolverse en lo que es su personaje; en la historia que tienen detrás de ellos, el legado que les fue heredado por sus padres. Para mí los mejores juniors que existen actualmente son el Hijo del Santo, Blue Demon Jr, el hijo del Solitario, mis primos y claro, el Rayo de Jalisco Jr que es mi rival a vencer.

Creo que todos los juniors deberíamos seguir las rivalidades que nos fueron heredadas porque, al heredar la máscara y el nombre, también obtenemos los piques. He leído las entrevistas de algunos compañeros que dicen no estar interesados en continuar las rivalidades que protagonizaron sus padres, que buscan crear su propia historia, en ese sentido, para qué te pones el nombre de tu papá. En mi caso, la rivalidad que existe con el Rayo de Jalisco Jr la acepté con gusto, a pesar de saber el fuerte compromiso que esto llevaba.

Hay muchos luchadores que no tuvieron un heredero como Mil Máscaras, por ejemplo. Y por una parte está bien porque el señor es una gran leyenda y, si su heredero no iba a estar a su altura, mejor que no exista. He visto a muchos juniors que les queda muy grande el nombre, y sólo dan lástima.

Al principio, cuando luchaba, la gente me criticaba mucho, decían que sólo por ser hijo de Cien Caras ya me estaban dando mejores lugares en el cartel, pero cada quien hace su historia y se los he comprobado. Es verdad que me ayudó mucho ser hijo de Cien Caras, pero ya hay una variante con “el hijo de” no sólo es Cien Caras. Uno tiene que demostrar de quién es hijo, y por qué nos subimos a luchar.

A mí me ha costado mucho darle lustre a este nombre, que no me vean como un junior del montón. Me estoy esforzando para darle honor al nombre, estoy entrenando fuerte en el gimnasio, con grandes maestros como Colombo, Rambo, para verme como un digno heredero. No ha sido fácil llevar este nombre, pero me siento muy bien porque el nombre de Cien Caras ha traspasado fronteras y por mérito propio he llegado a otros países como Estados Unidos e Inglaterra, donde mi papá nunca luchó.

A todos los que son herederos, les digo que sin importar hijos de quién son, deben valorar y respetar el legado que les fue heredado. Es mentira que una leyenda sea más importante que otra; las leyendas por eso son leyendas, y todas valen igual, sólo que los herederos debemos darle lustre. Así como mi papá hizo su leyenda, yo tengo que hacer la mía.