sábado, 24 de enero de 2009

LOS ACCIDENTES DE LA LUCHA LIBRE


La gente siempre tendrá la duda de si la lucha libre es real o no; que si está todo ya preparado. Los verdaderos aficionados a este deporte, saben que esto es real, que siempre hay lesiones dentro del ring y, cuando uno sube al cuadrilátero no sabe lo que pasará. A mí me cuesta mucho trabajo hablar de esto porque, es algo que prefiero olvidar, no me gusta acordarme de esos días. Prefiero pensar que todo fue un mal sueño y así lo veo. Yo estuve cerca de seis meses sin poder caminar, postrado en una cama. .

En una lucha, Psicosis me dio unas patadas en cascada por la espalda. El golpe fue tan severo que me lastimó la columna vertebral. Los doctores me dijeron que nunca más volvería a caminar, que ni podría recuperar el movimiento de mis brazos, que ya había sido todo para mí. La idea de quedar como un vegetal, es muy dolorosa. Te entra la desesperación de no saber qué será de ti. Sobre todo la idea de quedar inválido entristece a cualquiera. Lo que a mí me ayudó fue el apoyo de todos mis amigos que estuvieron conmigo en ese momento tan difícil.

Gracias a Dios, los luchadores somos de buena madera porque, salí adelante, volví a caminar y a luchar. Hay muchos compañeros como Charly Manson, ahora Scorpio Jr, que estuvieron a punto de morir. Los que nos dedicamos a la lucha libre, andamos lastimados de los codos, de las cervicales, rodillas, etc. El Perro Aguayo es la muestra perfecta de qué tan real es la lucha libre.

Ahora los luchadores nuevos se arriesgan más de lo debido con su lucha aérea. Es muy llamativa pero, es como en todo, la práctica hace al maestro pero estos jóvenes se están arriesgando mucho con sus lances. Lo que uno debe buscar en cada encuentro es ganar, pero también salir lo menos lastimado. Muchos con el afán de llevarse la victoria o agradar al público no miden consecuencias.

Por eso les aconsejo a los nuevos luchadores que se preparen muy bien, con verdaderos profesores, que los capaciten muy bien y, que no quieran comerse el mundo de un solo bocado. No puedes creer que ya lo sabes todo porque, precisamente a mí por confiado, tuve este accidente. Aprendí que jamás debes darle la espalda a tu rival. Debes comprender que hay muchos compañeros que no tienen escrúpulos, que su mentalidad no es la de dar un buen espectáculo sino lastimar a los demás.

Es lo duro de esta profesión y, la gente que afirma que la lucha libre es de mentira, pues allá ellos, Yo respeto su punto de vista. La gente siempre tendrá la duda de que tan real es esto; incluso antes de ser luchador decía que esto era mentira pero, ya cuando vives en carne propia los golpes, pronto cambias de parecer.