viernes, 5 de diciembre de 2008

DE PUÑO Y LETRA: VENENO

LOS LUCHADORES EXTRANJEROS EN MÉXICO

Éste es un tema demasiado amplio. Uno se aleja de las amistades, las comodidades que tienes en tu hogar, atraídos por la magia de la lucha libre mexicana. En mi caso –que no es diferente a un luchador que viene de Torreón, Monterrey, es prácticamente lo mismo- pasé por momentos difíciles. Conozco la historia de varios luchadores mexicanos que ahora que son grandes estrellas, que pasaron por lo mismo que yo.

Para los luchadores que somos extranjeros, México representa un país de grandes oportunidades. En mi natal Panamá, la lucha libre tuvo su gran momento pero decayó demasiado. Hubo una época en que grandes leyendas como el Santo, Septiembre Negro, Wagner, Rambo, Villano III, llegaban a luchar y conmocionaban al público panameño.

Al ver esa magia, comencé primero a luchar como hobbie, porque yo trabajaba vendiendo materiales de construcción y me iba bastante bien pero, la lucha libre mexicana me atrapó y por eso decidí dejar muchas cosas para venir a México, porque en Panamá existen empresas pequeñas de lucha, pero no hay un circuito tan serio y profesional como en este país.

Llegué a México hace nueve años y vine realmente a conocer empresarios, promotores, para intercambiar elementos, porque siempre me ha gustado estar tras bambalinas, crear personajes, diseñar máscaras, hacerlas, porque mi papá fue promotor en Panamá.

Al integrarme al Consejo Mundial de Lucha Libre, y ya entrenando lucha libre mexicana (con el Satánico, Solar, Negro Casas) cambió mi vida. Porque los luchadores extranjeros, tenemos la idea de cómo se practica la lucha libre mexicana pero, cuando ya la estás viviendo, experimentando, entiendes muchas cosas. Entiendes al público mexicano, que es muy diferente al de panamá, al de otros países, y simplemente quedas maravillado.

Como luchador extranjero, a parte del transporte y el alojamiento, uno se enfrenta al problema de la discriminación. Me he dado cuenta que los luchadores mexicanos tienen un círculo muy cerrado; que cuesta mucho trabajo entrar en él, lograr embonar con la cultura del luchador mexicano pero, cuando ellos se dan cuenta que vienes a su país con la humildad de querer aprender el estilo de este país y, que en verdad quieres trabajar, te abren las puertas. En Panamá se decía: “la lucha mexicana es para los mexicanos” pero yo le agregaría, “y también para los que queremos aprenderla”.

Yo adapté el estilo mexicano, siempre he sentido mucha admiración y respeto por este país, por su cultura. No digo que ya dejé de ser panameño, si no que quiero mucho a México. En la actualidad he visto muchos cambios en la lucha libre mexicana y, a pesar de que empresas como la WWE están cada vez más presentes en México, no creo que logren derrumbarla. En la WWE luchan más con el micrófono, y en México, los retos son al final del encuentro.

México tiene su lugar en la lucha libre mundial, por eso venimos muchos extranjeros a aprender su estilo. Por desgracia, algunas empresas permiten que ingresen personas ajenas al gremio: conductores, actores, etc, que pretenden engañar a la gente presentándose como luchadores, y es cuando ya no lo aceptas, porque uno viene a México dejando muchas cosas para entregarlo todo. Y es cuando el prestigio que tiene la lucha libre mexicana en el extranjero, puede venirse abajo.

Otra cosa que veo mal, es que a los nuevos extranjeros que están llegando a México, tienen otra mentalidad; son soberbios, como si lo merecieran todo. No quiero hablar mal de nadie, ni de ninguna empresa pero, veo que al luchador mexicano no lo están valorando como antes. Le dan mayor proyección a un extranjero que a penas lleva uno o dos años en el país, que a un luchador mexicano que lleva años en la profesión. En la lucha libre es como en todo, tu lugar te lo debes ir ganando poco a poco.